Por Dra. Laura Llacuna, Doctora en Biomedicina, Experta en Psiconeuroinmunología y Nutrición Ortomolecular y Asesora Médica en Superlativa
Volver a la rutina después de vacaciones puede sentirse más difícil de lo esperado. No es falta de ganas ni de disciplina: el cuerpo y la mente necesitan tiempo para readaptarse. Entender que volver a la rutina es un proceso progresivo -y no un encendido automático- ayuda a reducir el estrés y a retomar el ritmo con más equilibrio y calma.
Tips para volver a la rutina poco a poco
Volver a la rutina poco a poco es una forma saludable de cuidarte y, paradójicamente, de sostener mejor el ritmo después.
1. No intentes recuperar todo en una semana
La rutina no se prende de golpe, se reconstruye.
2. Empieza por lo básico
Antes de exigir productividad:
-
Dormir mejor
-
Comer a horarios más estables
-
Ordenar mínimamente tus días
3. Define horarios flexibles
Pon un marco al día, pero deja márgenes. La rigidez aumenta el estrés.
4. Elige 1–2 prioridades diarias
No listas eternas. Cumplir pocas cosas genera sensación de control.
5. Recupera rituales simples
Café tranquilo, caminar, escribir, estirarte. Los rituales dan estabilidad emocional.
6. Baja la autoexigencia inicial
Los primeros días no miden tu capacidad real, miden tu adaptación.
7. Alterna foco y pausa
Trabajar 45–60 minutos y pausar evita el agotamiento temprano.
8. Acepta el ritmo real (no el ideal)
Compararte con tu “yo productivo” de otros momentos no ayuda.
9. Ordena un día por vez
No pienses en toda la semana. Hoy alcanza.
10. Reconoce lo que sí hiciste
La motivación vuelve cuando se siente progreso, no presión.
Cómo volver a la rutina sin estrés
Volver a la rutina sin estrés no significa hacerlo perfecto, sino hacerlo con conciencia y amabilidad.
1. Cambia la expectativa
No es “volver con todo”, es volver con equilibrio. La exigencia temprana es la principal fuente de estrés.
2. Empieza por regular el cuerpo
Antes de exigir foco:
-
Dormir mejor
-
Comer a horarios
-
Moverte un poco cada día
3. Diseña días simples
Menos tareas, más claridad. El exceso abruma.
4. Prioriza lo importante, no lo urgente
Elegí 1–2 tareas clave por día. Eso es suficiente.
5. Recupera rutinas ancla
Pequeños hábitos que marcan inicio y cierre del día:
-
Desayunar sin pantallas
-
Caminar
-
Escribir 5 minutos
6. Acepta el ritmo progresivo
Los primeros días son de ajuste, no de rendimiento máximo.
7. Pon límites a estímulos
Menos notificaciones, menos noticias, menos multitarea.
8. Incluye pausas reales
Pausar no es perder tiempo: es prevenir el estrés.
9. Observa tu diálogo interno
Cambia el “debería estar mejor” por “estoy volviendo”.
10. Evalúa, no te juzgues
Cada día pregúntate: ¿Qué me ayudó hoy a sentirme más tranquilo?
Volver a la rutina es un proceso, no una exigencia
Volver a la rutina después de vacaciones no implica rendir al máximo desde el primer día.
El ajuste progresivo, con horarios flexibles y pocas prioridades claras, reduce el estrés. Cuando hay menos presión, la constancia vuelve sola.
Referencias bibliográficas
- Replication stress: getting back on track. Berti M, Vindigni A. Nat Struct Mol Biol. 2016 Feb;23(2):103-9. doi: 10.1038/nsmb.3163.
- New perspectives on repetitive behaviour. Jeremiah F, Butson R, Oke A. Psychol Res. 2025 Mar 6;89(2):61. doi: 10.1007/s00426-025-02092-6.
