¿Qué es el estrés?

La respuesta al estrés es nuestra particular forma de afrontar y adaptarnos a las diversas situaciones que nos vamos encontrando. El estrés no siempre es malo, de hecho existe un tipo de estrés que provoca una adecuada activación al organismo, necesaria para culminar con éxito una prueba o situación complicada. Es además adaptativo y estimulante, necesario para el desarrollo de la vida. Puede aparecer también cuando hay un aumento de la actividad física, el entusiasmo y la creatividad. 

Cuando el estrés no es algo puntual sino que pasa a formar parte de tu rutina es cuando pueden aparecer  problemas de salud. El estrés puede desencadenar diferentes síntomas: preocupación, ansiedad, insomnio, irritabilidad, fatiga, afectaciones cutáneas y gastrointestinales, pérdida o aumento de peso… Aprender a reconocer el estrés en la vida, y admitirlo, es una de las formas más rápidas de encontrar una solución. 

¿Cuáles son los tipos de estresores? 

Los estresores son estímulos, condiciones o situaciones que generan estrés. Se pueden encontrar muchas situaciones estresantes:  

Físicos 

Emocionales

Medioambientales

Descansar poco

Desbalance hormonal 

Accidentes 

Realizar ejercicio en exceso 

Malos hábitos de alimentación

Viajar frecuentemente

Dinámicas familiares

Relaciones tóxicas

Trabajo demandante

Autocrítica

Carga académica 

Contaminación

Rayos UVA

Alérgenos

Pesticidas 



¿Cómo aprender a identificar que sufrimos estrés? 

El estrés puede causar muchos tipos de síntomas físicos y emocionales. Muchas veces puedes no darte cuenta que estos síntomas son ocasionados por el estrés. A continuación, te muestro los 10 signos más comunes que te pueden estar alertando de que tu sistema de respuesta al estrés está activo de forma permanente. 

 

Cómo identificar que tengo estrés

  1. Tienes problemas para conciliar el sueño incluso cuando estás cansado o duermes y te levantas agotado.
  2. Te irritas muy rápido o con más frecuencia.
  3. Tienes antojos de azúcar/carbohidratos, grasa y sal permanentemente. 
  4. Te cansas alrededor de las 3-4pm de las tardes, y ahí es cuando realmente quieres algo dulce o un poco de cafeína extra.
  5. Has estado ganando peso sin darte cuenta. 
  6. Necesitas llegar a casa y beber algo de alcohol para inhibirte. 
  7. Tu sistema inmune está debilitado.
  8. Tienes problemas de fertilidad o tu libido se ha reducido.
  9. Tu memoria y tu enfoque no son lo que crees que deberían ser.
  10. Tu sistema digestivo te está afectando en tu día a día.

¿Cómo nos afecta el estrés?

Las glándulas suprarrenales son las encargadas de controlar la respuesta al estrés. Cuando la respuesta de estrés suprarrenal se activa día tras día puede alterar la homeostasis del organismo. 

El estrés puede convertirse en una patología e incluso en una adicción cuando se abusa de él.

Al principio, es posible que aparezca un estado de estimulación y conexión cuando se tiene estrés, pero cuando se cronifica esta situación, el cuerpo lo percibe como una amenaza y puede provocar una serie de síntomas y problemas en la salud  más graves.

La incapacidad para manejar el estrés diario conduce a respuestas fisiológicas negativas y está asociada con el desarrollo y el curso de resultados adversos para la salud a largo plazo. En condiciones estresantes, se activa el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA), lo que provoca un aumento de la secreción de cortisol

El cortisol es la “hormona del estrés” clave para:  

  1. Responder en situaciones de estrés. 
  2. Metabolismo de hidratos de carbono, proteínas y grasas.
  3. Homeostasis del agua y los electrólitos. 
  4. Regula los niveles de inflamación en tu cuerpo.
  5. Controla la presión sanguínea.
  6. Controla tu ciclo de sueño y vigilia.
  7. Eleva la energía para que puedas manejar el estrés.
  8. Contribuye con la memoria y la concentración.

Un exceso de cortisol puede alterar todas las funciones anteriores. Cuando el estrés se convierte en crónico, los niveles de cortisol se mantienen siempre altos, lo que equivale a decir que nuestro cuerpo está en un estado de lucha o pelea interna y todos los sistemas, indispensables para la supervivencia, no funcionan como deberían.

Someter a tu organismo a niveles de cortisol elevados de forma continua puede provocar una serie de síntomas negativos y alarmantes que pueden afectar no solo a tu bienestar emocional, sino también a tu salud física.

 

Organismo 

Piel 

Mente

Desbalances hormonales

Problemas digestivos

Baja libido

Alteración en el sistema inmune
Metabolismo

Dificultades para dormir

Acné

Rojeces

Elasticidad 

Sequedad

Psoriasis  

Manchas 

Irritabilidad

Sentirse desbordado

Problemas de memoria

Problema de concentración

Altibajos emocionales

Sentirse decaído


El estrés y la salud mental 

Probablemente todos hemos sufrido estrés. A veces por un momento pasajero y debido a alguna situación momentánea. Otras veces,  más persistente y complejo. Este tipo de estrés puede llegar a ser peligroso cuando interfiere en tu vida. Puedes sentirte "fuera de control" y sin saber qué hacer para frenar esta situación. El estrés prolongado está directamente relacionado con la salud mental de cada uno ya que puede aumentar cualquier problema emocional e incrementar pensamientos negativos.

El estrés y la piel 

Entre un 30 y un 70% de las enfermedades de la piel se asocian a alteraciones psicológicas. 

La piel y el sistema nervioso tienen un origen común. Sufrir nervios puede provocar un aumento de la  liberación de sustancias químicas, que también pueden ser secretadas por las células que componen la piel. 

Existen neuromediadores que dilatan los vasos sanguíneos y enrojecen la piel, como ocurre cuando se pasa vergüenza o un aumento de la adrenalina, que ocurre cuando en la cara se manifiesta palidez por culpa de un susto.

Las alteraciones nerviosas, las cutáneas y las hormonales están muy relacionadas entre sí. Sufrir estrés continuo puede afectar los niveles hormonales y provocar alteraciones en la piel como dermatitis, psoriasis, piel rosácea, acné, manchas… Estos desbalances también pueden asociarse originando enfermedades como el ovario poliquístico (SOP), enfermedad en la cual existe acné y aumento del vello corporal. 

El estrés y el pelo

El estrés continuado provoca el debilitamiento de los folículos pilosos e incluso evolucionan hacia un estancamiento permanente. El pelo se cae de forma no concreta en todas las partes del cuero cabelludo. Es normal que, 2-3 meses después de un estrés importante, el cabello caiga durante una temporada. Si el desencadenante ha sido una causa transitoria, normalmente la caída del cabello dura 3-4 meses y luego se vuelve a la situación previa. Si la causa es definitiva, la calvicie no se normalizará por sí misma.

El estrés y el metabolismo

El estrés crónico hace que nuestro organismo entre en un proceso de inflamación continua que involucra prácticamente a todos nuestros órganos y que se asocia a una actividad excesiva del sistema nervioso. Los altos niveles de  hormonas como el cortisol y la adrenalina, propician acumulación de grasa y, por ende, enfermedades crónicas como  obesidad, hipertensión y diabetes. 

Por otra parte, este fenómeno inflamatorio genera cambios a nivel cerebral que aumentan la probabilidad de desarrollar hábitos alimenticios poco saludables. Entre ellos, comer de manera compulsiva alimentos con alto contenido de grasas y azúcares. El consumo de estos alimentos genera placer, sin embargo, se debe comer cada vez en mayor cantidad para desencadenar la misma respuesta. 

El estrés y el balance hormonal 

Los nervios, ya sean de manera puntual o continuada, pueden agravar los síntomas del síndrome premenstrual, entre los que se incluyen la sensación de hinchazón, retención de líquidos, irritabilidad, cambios de humor y migrañas… Estar sometida al estrés prolongado puede llegar incluso a bloquear el mecanismo del ciclo menstrual hasta llegar a desaparecer durante un tiempo más o menos prolongado.

Este estado puede también frenar la ovulación y, por lo tanto, reducir las posibilidades de quedarse embarazada. Por otro lado, el embarazo es una de las etapas de la vida en la que hay que prestar especial atención al estrés. El exceso de ansiedad puede afectar al desarrollo del feto hasta el punto de retrasar su crecimiento.

El estrés y la líbido

Tal y como hemos visto anteriormente, si tu organismo se encuentra en un entorno estresante, los niveles hormonales se pueden ver afectados. En concreto, puede haber un descenso de la producción de las hormonas sexuales, como la progesterona, y un aumento de las hormonas de supervivencia como el cortisol.

Según un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine, el cansancio y el estrés son una de las causas más importantes, siendo el grupo de edad más afectado por la disminución del apetito sexual entre los 30 y los 40 años.

 

El estrés y el sistema inmune

Las evidencias científicas sugieren que las experiencias estresantes o estrés psicológico pueden  alterar  varios  parámetros inmunes. La forma en que el estrés afecta al sistema inmunitario depende del tipo de estrés y de su duración. 

  • En el estrés agudo: las defensas no específicas (sistema inmunitario innato) se refuerzan, pero las defensas específicas (sistema inmunitario adquirido) se reducen temporalmente.
  • En el estrés crónico: ambos tipos de defensas (inespecíficas y específicas) se resienten.

El estrés y la digestión

El estrés también se define como una grave amenaza a la homeostasis sobre las funciones del tracto gastrointestinal. La exposición al estrés conduce a una amplia gama de trastornos gastrointestinales como la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), y el síndrome de intestino irritable (SII), úlceras pépticas, enfermedad por reflujo gastroesofágico, alergias… Los principales efectos que tiene el estrés sobre la fisiología del intestino incluye:

  1. Alteraciones en la motilidad gastrointestinal.
  2. Aparición de nuevas alergias. 
  3. Cambios en la secreción gastrointestinal.
  4. Efectos negativos en la capacidad regenerativa de la mucosa gastrointestinal y el flujo sanguíneo de la mucosa.
  5. Efectos negativos sobre la microflora intestinal.

Recomendaciones para gestionar el estrés 

Aprender qué causa o desencadena el estrés y qué técnicas de afrontamiento funcionan para ti puede ayudarte a reducir tu ansiedad y a mejorar tu vida diaria. Puede ser necesario intentar diferentes cosas hasta descubrir qué funciona mejor para ti. A continuación mencionamos algunas actividades que puedes intentar cuando empieces a sentirte abrumado:

  • Haz ejercicios suaves y asegúrate de comer alimentos saludables y con regularidad.
  • Mantén la misma rutina de sueño y asegúrate de dormir lo suficiente.
  • Evita consumir cafeína en exceso, como refrescos o café.
  • Incluye actividades en tu día a día que te gusten y te hagan sentir bien
  • Comunícate con tus amigos o familiares para que te ayuden a sobrellevar esto de manera positiva. Las relaciones de afección disminuyen el estrés. 
  • Introduce los adaptógenos en tu rutina diaria.

El poder de los adaptógenos

Los adaptógenos pueden ayudar a mejorar el sistema de respuesta al estrés y aumentar tus reservas y resiliencia. Los adaptógenos son las plantas que te pueden ayudar a restaurar tu salud. Los adaptógenos son una clase especial de hierbas que se han utilizado en medicinas tradicionales chinas y ayurvédicas durante siglos para promover el bienestar general. 

Los  adaptógenos ayudan "normalizando" o "regulando" la respuesta de estrés suprarrenal, regulando la hormona del cortisol, y revirtiendo los impactos físicos del estrés en nuestro cuerpo y mente. Los adaptógenos ayudan al organismo a hacer frente con mayor eficacia a las demandas de la vida cotidiana. Además, proporcionan una sensación sostenida de calma al mismo tiempo que aumentan la energía.

Elegir los adaptógenos que son mejores para ti 

Puedes encontrar algunos adaptógenos más relajantes y otros más energizantes. Son plantas seguras y sinérgicas entre sí. Se pueden utilizar en cualquier combinación a pesar de que cada una tiene su propia "personalidad" única y se reconocen especialmente por sus propiedades beneficiosas.  

Si quieres saber más acerca de nuestros adaptógenos os dejamos las siguientes lecturas de cada ingrediente: 

Ashwagandha

Shatavari 

Amla 

Schisandra 

Astrágalo 

Bacopa

Maca 

Damiana 

Centella asiática 

Bayas de goji

Nos encantaría ayudarte a profundizar más acerca de tu bienestar, si tienes dudas o alguna consulta nutricional, siéntete libre de escribirnos a nuestro correo destinado únicamente para contestar tus preguntas: 

consultas@superlativabotanicals.com

Bibliografía:  

  1. https://medlineplus.gov/spanish/pruebas-de-laboratorio/prueba-de-cortisol/ 
  2. https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/estoy-tan-estresado 
  3. https://www.elsevier.es/es-revista-piel-formacion-continuada-dermatologia-21-articulo-psicodermatologia-atencion-primaria-13076540?code=5O9SEXIeHzcryh6MKfBGJPupYZbWwd&newsletter=true 
  4. http://gestorweb.camfic.cat/uploads/ITEM_10514_FULL_2806.pdf 
  5. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-02892007000200001 
  6. http://previous.revmexneurociencia.com/wp-content/uploads/2014/06/Nm061-05.pdf 
  7. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0018506X18304860?via%3Dihub 
  8. https://medlineplus.gov/spanish/mentalhealth.html 




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